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domingo, 12 de septiembre de 2010

Es el turno de los reductores de cabezas: los Shuar o Jibaros

Jibaros: los reductores de cabezas

Mira si andas por la selva amazonica y caes en territorio de los Jibaros, en ese caso te recomendaría que volvieses rapidamente por el camino de donde venias.
El pueblo de los Shuar, más conocido por el nombre de Jíbaros es originario del altiplano ecuatoriano y selva peruana. Estos simpáticos nativos tienen una curiosa capacidad: la de reducir las cabezas de sus enemigos. Luego de un duelo el vencedor, gran guerrero, se hace de un trofeo: una cabeza humana cortada y luego reducida.

Esta costumbre tiene un sentido místico que alude a que el espíritu del muerto, el "muisak", no vuelva para vengarse del asesino.
Por ello, aquel guerrero que acaba de matar a un enemigo debe llevar a cabo un complejo ritual, destinado a encerrar el alma del muerto en su propia cabeza, cuidadosamente reducida, llamada "tsantsa". La preparación de la cabeza dura varios días y las tareas se alternan con las ceremonias.

Ahora a buscar un papel así anotas la receta:
1 - Se corta la cabeza del adversario
2 - Se desprende la piel del cráneo, desechando el cerebro, los huesos, los ojos, y otras partes blandas
3 - Se mete la piel en agua hirviendo a la que se añade jugo de liana y otras hojas, que evitan que se le caiga el pelo. Se mantiene la cabeza sumergida durante unos quince minutos.
4 - A continuación, se retira la cabeza del agua, la que en ese momento ya es la mitad del tamaño original, y se la debe poner a secar.
5 - Una vez seca, se raspa la piel por dentro para quitar restos de carne y evitar el mal olor y la putrefacción y se frota por dentro y por fuera con aceite de carapa.
6 - Después se debe coser el corte realizado en la nuca, así como también los ojos y la boca, quedando la cabeza como una bolsa, en la que se echa una piedra del tamaño de un puño o el volumen equivalente en arena caliente.
7 - Después la cuelgan sobre el fuego para disecarla poco a poco con el humo, a la vez que se le va dando forma al cuero con una piedra caliente. En este proceso la cabeza termina de reducirse.
8 - Finalmente se retira la piedra o la arena de su interior y se tiñe la piel de negro.
Si seguiste los pasos como dice la receta, el tsantsa debe quedarte no más grande que un puño. Toda la operación dura seis días.
Con un poco de imanación hasta se pueden hacer adorables lapiceros !!!... xD. Dejando de lado un poco el humor, éstos indígenas tienen la costumbre más terrorífica que puede haber, pero ellos argumentan que si estos ritos no son celebrados como debe ser, vendrá escasez de alimentos y muerte a su comunidad.

1 comentario:

  1. ¡¡Que grima da!! Habia oido hablar de ellos y sabia que el ritual para reducir la cabeza era bastante commplejo. Pero sigue dando mucho yuyu pensar que se siguen haciendo cosas asi en el mundo.

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